Largo camino del olvido

20minutos.es

Cuando el alma no alcanza...


Mi mano y el conflicto con la pluma,
el bolígrafo sin tinta
tachando ciertos papeles,
el que quisiera ser,
el libreto que imaginé,
el actor de reparto,
la actriz que me condena sin palabras.
¿En quien pienso cuando no escribo?
el temor a que lea mas allá,
tras la cota de malla,
el fondo de mis pensamientos,
el gris de la memoria,
saber que los renglones son su culpa,
los versos, la distancia,
aunque el tiempo se extingue
los deseos son perpetuos,
derivan en excesos,
atemperados con las dosis
de efímeros consejos,
las risas que no quieren reír,
manifestaciones sonoras
del que pretende olvidar,
desoír el murmullo
de la adicta soledad,
segura que la causa de mi ruina
es la desidia en su mirada,
cuando el dinero abunda
y el alma no me alcanza.

La distante debilidad…



¿Qué estarás haciendo esta noche?
mi más distante debilidad,
el desvelo, la agonía,
dormir sin ningún motivo,
la vigilia eterna,
un sueño en vano,
mis abrazos son mejores que los suyos,
los tuyos que imaginé,
no es resentimiento ni reproche,
una mueca de dolor,
los labios resecos,
el rimel corrido,
fingir para olvidar,
no vengas por consejos
ni síntomas de amistad,
con todo el dolor del alma
no verás lo que siento,
ocultar el desmayo,
conspirar contra el galán,
la maldita democracia
que gobierna de los sentidos,
mis virtudes que no tengo,
no levantes mi autoestima
si no haces caso a tus palabras,
¿quién es el malo?
soy quien se ríe a tu lado,
disfruto del silencio,
el arte mudo distraído,
y las risas que fueron conmigo
se divierten cuando vas de su mano.

El punto...


Por suerte se fue;

conocía mi punto G,

mis deudas, mi prontuario,

mis horarios de oficina,

mi culto profesado,

las mentiras que firmaba,

que tan onda era mi piscina,

su cambio climático,

el mal humor, sus desapariciones,

sus regresos distendidos,

y yo que no la iba a perdonar,

que tan rápido se cambia de opinión

cuando nos empujan ciertos bellos

que pueden ser horribles,

y no escuchaba sus disculpas,

nunca había necesidad,

mis oídos me obligaban otro film,

veinticuatro horas no eran un día,

las agujas de plomo,

el deseo, un mensaje,

un llamado, una sonrisa de humo,

y no había nada,

solo mis ganas

esperando que se vaya,

quitarme un amor de encima,

sus letras en mayúscula,

y nunca lo supe hasta que lo tuve que escribir,

entendí el sentido

cuando me lo hizo deletrear,

y lo quiero bien lejos,

un camino de ida,

el asfalto caliente, la dependencia,

la locura, el miedo,

el ostracismo voluntario,

la melancolía, las ojeras,

tantos reproches sin saber que decir,

el exceso de preguntas,

¿y que me dejó?

un recuerdo que pagaría años

por volverlo a sufrir.


CONOCER SIN CONOCER...



Estaba solo y me serví de tu soledad,

no había planes para esa noche,

fuimos donde no debimos ir,

bebimos más allá de los consejos,

ay si lo supieran nuestras madres!

Yo eludía al sueño

y al descanso eterno,

la mentira que sabias,

la oscuridad sobre la cama,

fue imprudente ir a tu casa,

mis ojos bien abiertos,

los tuyos exigían indecisos

que cumpliera mi promesa

nacida de palabras sin sentido,

los abrazos excesivos,

pensabas sobre mi hombro,

¿y de donde te conozco?

el tiempo pasaba

entre labios y besos

que ya nos habíamos dado,

y el final predecible,

seguí la cruz del sur

que marcaba un norte equivocado,

fue verdad lo que no dije

por miedo a que no me ibas a creer,

¿quién era el tal deja vú?

lo conocimos en esa cita,

¿nunca lo sentiste?

cuando la primera es como la quinta.


La mano del buey...



El buey solo se la arregla,

no te acerques,

sus recursos con amnesia,

una lengua consejera,

echaste unas palabras

que sonaron irreproducibles

pero graficaron mi realidad;

dentro del reino animal

somos los únicos que vivimos del amor,

cuatro letras funestas

que presagian soledad,

sufrimiento, dolor,

aunque mientras dure el encanto

no se conocerá un mal

que termine peor.

Comienza como un sueño,

lástima en sus misterios,

no la entiendo,

¿dónde está? ¿con quien habla?

las preguntas que no hay que hacer,

nada debemos esperar,

respuestas a oídos inconformes,

que dure toda la vida,

deseos irrealizables,

su recuerdo será perenne

hasta que otro idilio lo reemplace,

cuanta verdad,

encontré a quien buscaba,

¿para que complicarse?

si con esta mano tan bien se lame.


El vino por la mitad...



Sombrío dejé el vino por la mitad,

sin brindar por la patria

no arriesgué un fondo blanco,

temí a las consecuencias

de mezclar la soledad,

la impaciencia y un trago de dolor;

busqué sin buscar un consuelo,

me ahogué en espejismos

sin creerlos verdaderos,

abonando el tributo

que exigen las mujeres de ocasión,

un camino, una pendiente,

acepto mis culpas

desoyendo a Pilatos,

¿qué seria de nosotros

si no lo hubiera hecho?

el presente no olvida su pasado,

ya son tarde las preguntas,

ciertas enfermedades

no tienen remedio,

no existe una cura,

¿quién se muere por tus manos?

fui parte de una secta,

un número más

que perdió la realidad,

con el tiempo soy sincero,

agradezco que hay un cielo

y te fuiste sin que te lo pidiera,

no tenia fuerzas para enviarte

a ese lugar tan lejano

donde se muere el silencio.

La mordaza de la ausencia...


No hay bien que por mal no venga;

el silencio no es salud,

fue la prisión donde caí,

nunca lo pude explicar

ni me quisiste entender.

Nadie estuvo en mis pies,

no gastaste mi zapatos,

evitaste mis palabras

que no dije, eran sinceras.

Fue adrede que perdí el habla

por no tener un oído que endulzar,

me era igual no habiendo juntos,

la mordaza de la ausencia,

el remedio que no cura,

la anestesia que se duerme,

el vencimiento vencido

cuando el arte fue fingir;

tus reproches, las mentiras,

las verdades que eran ciertas,

la mitad de tu razón,

el cincuenta de la duda,

mi explicación que no la entienden,

los terceros, el prójimo, el consejero,

los fríos veredictos

no imaginan el lugar que quiero ir,

donde hablarán los sentidos,

los miedos, lo que esperé,

tus manos, nuestras bocas

y la transpiración de la piel.


Un garabato...


No hay primavera sin flor,

le dije a su sonrisa

mientras dibujaba un papel,

seria siguió mi mano,

nunca diestra con el lápiz

intentando un garabato

con ansias de una rosa,

no esta mal, soy principiante,

pensé nervioso,

el lugar inconveniente

que asaltó nuestro amor,

o al menos el mío,

el suyo sorprendido.

Guardó mi regalo

sin forzar una palabra,

solo un gesto agradecida,

no quiso que nos vean,

ocultó mi corazón en su bolsillo,

junto a un boleto, las llaves,

la mitad de un caramelo,

tras unos segundos de duda

hubo que seguir la vida,

la común, la de los demás,

en una semana vuelvo a verla

¿cómo será su espera?

el reloj, los días que no llegan,

no se donde encontrarla,

cierro los ojos, duermo,

intento no pensar,

me confundí, perdón,

así estoy yo,

ella tiene su verdad,

se lo voy a consultar.

Amor fugaz...




Un grillo en la puerta

me saca del sueño,

dormir en la silla de un bar;

¿cuánto durará la pena?

Una sonrisa, ella esta al habla,

se arregla el cabello,

piensa y pide un café,

no siempre es la misma,

alguien sube a un taxi,

mis ojos de viaje,

un cuadro en la ventana,

maldita la suerte,

murmura a dos mesas,

¿cómo acercarme?

No la conozco,

sucedió en un consultorio,

robó mi lapicera,

le regalé un poema,

no pude firmarlo,

la imagino contenta,

¿o habrá desagrado?

Jamás lo sabré,

mañana fue camarera,

y otra vez un tal cupido

induciéndome al error,

le dejé una notita

esperando que me llame,

pero nunca la escuché,

me recomiendan terapia

cuando el amor es fugaz,

no creo en Lacan

ni en los consejos de Freud.

Busqué oscuridad

y mis pupilas no respondieron,

la tuve que ver,

apenas fue hoy,

era la indicada,

el dolor de otra más

que se fue sin pagar.


Por miedo a perder...




Te posaste distraída frente al sol

y eclipsaste lo que fue mi mundo,

clavaste tus pupilas genocidas

con su dolor constante,

no tenían filo;

tengo derechos, soy humano,

y tu sonrisa sorprendida

conocía el pasado,

ese que nunca dominé

por haberte confesado mis latidos,

esos segundos de felicidad

soñando milagros

que fueron ordalías,

pruebas que no superé,

y esos deseos cumplidos

fueron de otros,

siempre los mismos

que nunca soy yo.

Tuve problemas de fe,

y ese dedo en la herida

señalando la imaginación

que ya no imagina,

por miedo a perder

lo que nunca ha tenido.


Ese lugar vacío...



Lo negras que están mis medias blancas,

el humo, la polución,

los pulmones de un fumador,

los dientes de un alcantarillado

son más limpios que tu conciencia;

el agua que se lleva,

tus palabras perdidas,

el remordimiento ausente

y tu cara impostada,

los principios son mentiras,

un bluf, el póquer,

yo creí tener el as,

la moneda falsa,

sin ningún valor,

extrañé por un tiempo tus caricias,

sin dormir, desesperado,

el luto que buscaba explicación;

pensé en la textura de tus palmas

¿cómo no las recordaba?

nunca anduvieron tiernas por mi cuerpo,

la única manera de ver

lo que fuiste en realidad.

Y ese lugar en tu pecho,

un espacio vacío

carente de latidos,

donde intenté reposar,

solo había silencio,

la sica y el sicario

confluyeron dentro de tu mano.


Cartas anónimas de amor...


Fue un acto desesperado,

una pelea contra el tiempo,

de vuelta a la infancia,

a las travesuras, las conquistas,

una obra de bien,

a las cartas de amor

que no me animé a confesar,

las que dejé en sus manos

con letras anónimas.

Y ahora que somos grandes

regresé al temor reincidente,

a la adrenalina, la indecisión,

no pude hacer en segundos

lo que quiero de por vida;

sin el compromiso de mi nombre

solo traté de robarte una sonrisa,

para que sepas de que lado estoy,

y que hay alguien que piensa,

por las noches en las ganas

de ganar tu corazón.


La invitación...



Fue una historia de amor,

una más entre tantas

al interés de los demás,

el dejó de buscar,

encontró lo que deseaba,

los besos inefables,

las caricias y sus frutos,

la pasión sin controles,

el exceso, una compañía

que les dio felicidad.

Dos ulanos con prontuario,

se olvidaron del pasado

pensando que seria para toda la vida,

pero nadie le avisó

que todas las historias,

con tinte rosa,

deben terminar mal;

ella se fue sin despedirse,

la tragedia inexplicable,

aceptó una invitación,

la muerte la sedujo,

no se sabe donde la llevó.


Una noche...


Una noche soñé que soñaba,

y no quise despertar,

cuando vi que no era un sueño

reparé que fui engañado,

porque los sueños nunca terminan mal.


¿Me arrepiento de lo que hice?

Te di todo lo que no tenia,

¿qué me puedo reprochar?

Cuando me vi solo

ya nada podía hacer,

no encontré un as en la manga,

estaba amargo ese café,

el azúcar ya lo había regalado,

me dejaste afuera,

no hubo lugar en tu hormiguero,

ni reina ni soldado,

una más que quiere esclavos.




De una mujer...


El vino de su encanto

embriagó mis besos,

confusos se olvidaron de besar,

mis ojos chocaron con excusas

que eran mías,

no fueron suyas.

Sus manos intentaron abrazarme,

y el frío de mis penas

congeló su buena voluntad.

¿Cómo explicarlo para que lo entienda

si ni yo mismo lo puedo entender?

Se cansó de esperar a un súper héroe,

quien pudiera ser Superman,

leer con rayos lo que hay por dentro,

volar sin demoras a sus brazos.

Ahora ella juega al silencio,

estoy mas cerca de Peter Pan,

un hombre que nunca crece

y muere en el intento,

huye como un cobarde

de una mujer que no se merece.



La indecisión...




Algún hechizo me impide acercarme,

no soy el que era,

ya no muerdo cuellos,

el miedo a perder,

quiero cambiar,

lo vi en tu sonrisa,

puedo ser mejor,

el que no esperabas,

un derrame del molde,

el suspiro inesperado;

vivir en tu vida

el tiempo que me permitas vivir,

no pido nada

más de lo que me quieras dar,

la exigencia que no exige,

siguen los encuentros

y no me animo a dar los pasos,

esos que tendría que caminar,

el tropiezo esperado,

¿que hace una princesa

en las manos de este sapo?

Las ganas que me guardo,

la penumbra que no llega,

¿a quien le pido ayuda?

Un beso en cualquier lugar,

bajo los ojos del sol,

ese que esta en el medio

de lo que tanto soñé para los dos.













No soy el mismo...


Hoy casi lloro,

y los hombres no deben llorar,

me reprimí a tiempo

pensando en todo el mal que me causó,

y no encontré grietas.

Tuve mi infierno,

el de todos los días,

esos segundos fatales

en que pierdo el dominio

y me asalta el recuerdo.

Leí de nuevo sus últimas palabras,

no debí haberlo hecho,

pasó tanto tiempo

que es casi nada,

desde que se fue no soy el mismo,

no vivo preocupado,

ya es seguro que no va a volver.

No puedo cambiar las sábanas,

todavía queda algo suyo,

quiero que termine la espera,

no la debo convencer,

¿qué estará pensando?

Tengo derecho a saberlo,

por respeto a la dignidad

nunca se lo voy a decir,

no es su problema,

como me siento yo solo lo se,

el dolor que nunca me iba a pasar,

las preguntas del después.

Derecho a replica...


No hubo últimas palabras,

no me diste oportunidad,

te fuiste como un ladrón

que huye con vergüenza.

No fue un día de luto

aunque creas lo contrario,

hubo fuegos de artificio,

me encendió la desilusión,

me sentía solo a tu lado,

ojalá que sepas leer

más allá de lo que dice tu ego.

Me arrepiento del engaño,

de intentar entender,

el dulce que no te merecías,

si todo te daba igual;

si me iba, si no estaba,

lo justo y necesario,

la excusa que encontraste,

no querías ser culpable,

no valió la pena seguirte,

y fue tanto lo que escribí,

un amor se olvida con otro amor,

que el espejo entienda tus besos

así no hay problemas de opinión.

LA BUENA VOLUNTAD...


Ya me acostumbré
a reprimir los deseos,
fingir que no pienso,
negar a tu ausencia,
la indifencia que no tengo,
los besos que me faltan,
el actor que no soy,
todo lo que te extraño,
pensar que estuviste,
las dudas que no entiendo;
¿Perdiste las ganas?
¿Te volviste a enamorar?
¿No soy lo que esperabas?
¿Qué espero yo?
Que vuelvas contenta,
morias por verme,
las suerte y los abrazos,
la cama y el frío,
ya no se que imaginar,
puede ser todo ficción
y estoy solo esperando,
apelo a tu buena voluntad,
la sinceridad por el bien común,
a que te decidas y me olvides
y en tu silencio me ayudes a olvidar.

Ya que decidiste...


Fui una excepción en tu vida,

el tropezón que no debiste dar,

el beso menos pensado,

la mano que me falta

son las caricias en tu espalda,

lamento haberte defraudado,

hice lo que pude,

no tengo más,

te juro que me esforcé,

que estaba enamorado,

y ahora que los llamados son tu decisión,

no quiero molestarte

ya que resolviste olvidarme,

sé que habrá otro que te escuche,

que no te vuelva loca,

que no levante la voz,

pero ninguno te entenderá

como no pude hacerlo yo.


Las circunstancias...



Un día llegué a donde no quería estar,

volvía resignado al rebaño

como un autómata costumbrista,

y en esa pecera de un gris inhumano,

la sorpresa de mis ojos

encontró un ángel caído,

sentado a mi lado,

con la mirada del mal,

esa que me enseñó el anarquismo

y a buscar la libertad,

enemiga de los aherrojos,

del amor capitalista,

con tu inteligencia pensativa

descubriste mi secreto;

soy la mentira del mentiroso,

me retiro hacia donde no me puedas ver,

a la pelea con mis dedos por llamarte,

no soy el que esperabas,

quise ser una persona que no era,

vivir otra vida,

esa que no era la mía,

en vela por la competencia,

intentando sorprenderte,

no sirvieron mis armas

a tus valores altruistas,

nunca me gustaron las despedidas,

perdón por mi altura,

debe ser culpa de las circunstancias.

LA VEHEMENTE VEMENCIA...

Hoy a las 6.30 de la mañana, entre el sueño, el frío y la oscuridad, me preguntó que era ser vehemente, no le pude responder; espero que esto nos saque de la duda...




Alguien vehemente es quien tiene una fuerza impetuosa,

ardiente, llena de pasión;

nunca vayas en contra de tu vehemencia,

porque seria ir

en contra de lo que dicta tu corazón,

presta atención a lo que sienten tus pies,

no es casualidad que no se dejen tocar,

según me contaste no te gusta,

y nunca te gustó,

los quitas de mis manos cuando los agarro,

no quieren sentirse encerrados,

necesitan respirar,

yo los escuché,

ya no los molesto,

caminan solos hacia la libertad.



Me da lo mismo...


Ya no te espero más,

me da lo mismo que te vayas,

tu futuro reino incertidumbre,

tus no sé, miradas y evasivas,

yo te asfixio si te ahogo,

ya no me carcome la ansiedad

cuando no recibo tus llamados,

detuviste mi envión,

me alejaste con palabras

y advertencias repelentes,

ya no quiero ser lo que quería,

me da lo mismo que no estés,

tus discursos, que me esquives,

tus sueños, tus defensas,

me dalo mismo lo que dije,

lo que hice, lo que sentía,

a tu lado conocí

lo que es la enferma indiferencia.


Desaparecer...

para los ojos más lindos...





Voy a desaparecer un rato,

y ese rato será hasta que me llames,

que demuestres una gota de interés,

una expresión de entusiasmo

más allá de tus palabras,

no es cuestión de carácter,

ni de que seamos diferentes,

cuando hay amor siempre hay guerra,

minutos de paz y treguas,

solo hay que poner en la balanza

lo mejor y lo peor,

los besos y las caricias,

que pesan más

que una tonta discusión,

que se olvida en una cama

de las tantas que nos vieron perecer.




Segundos de cielo...



Con los ojos mas lindos

que alguna vez vi,

y yo que no podía mirar

tuve en mis manos su sonrisa,

no quería perderla

pese a su fecha de vencimiento,

su reticencia a escucharme

y su tristeza insegura,

la luna en mi espejo

me dio un beso ladino,

fueron segundos de cielo,

y yo que nunca buscaba

encontré lo que no quería,

¿cómo hacer lo imposible?,

detener el tiempo

cuando la decisión sea un hecho

y me arrepienta de los deseos.

Detrás de esos ojos...


¿Qué hay detrás de esos ojos?

Quisiere descifrar hacia donde miran,

si es que lo hacen con alguna intención,

o solo son esperanzas vacías

cuando a mi lado se aproximan,

un diccionario que no sabe leer,

que olvidó las palabras

en el rubor de los miedos,

su cara de poker

cuando debo apostar,

duele menos el dolor

si se esconde la derrota,

la basura bajo la alfombra,

la vida debe continuar

con otra mancha en mi legajo,

un puñal que me recuerda

cuando debo sonreír

que no es a quien yo elijo,

el exilio me obligó

la enseñanza que me debo resignar.


Un papel resignado...


Sigo soñando

pero ya no cierro los ojos,

la realidad es peor de lo que alguna vez me contaron,

estuvo tan cerca

que hasta la pude sentir,

y cuando intenté dar un paso al frente

fue caminar en falso,

discurrí en el aire de tu voz,

el misterio de tus pasos,

nunca supe donde encontrarlos

y seguías a mi lado,

a una mirada de mis manos,

las ojeras de mis dedos,

cansados de esperar

ya no creen en los reyes magos,

aunque sigo imaginando

en la soledad de mis versos,

nacidos de esperar

cada noche que amanezca un nuevo milagro,

con la pluma desvelada

en el secreto de un papel resignado.

La otra mejilla…


Igual yo tenía ganas de verte,

y si insistes en girar tu mejilla,

no te preocupes, tengo la otra,

la ofreceré cuando sea necesario,

te pido perdón si es que insisto,

intentaré explicar que me sucede;

perdí el tren, no hubo viaje,

dicen que si pasa es una vez,

cuando se pierde ya no se alcanza,

no pude ver la estación,

la única manera es que te apiades,

tires del freno, me esperes a pie,

bien sabes que voy detrás,

servirte de mí oído no esta mal,

dile todo cuanto desea,

no escuches sus miedos,

tienen confianza ciega

en que solo es un desliz,

y estarás lejos por un tiempo,

una noche ya no habrá tormenta,

pasará el otoño y el invierno,

aunque no será toda primavera,

ya tendremos hermosas peleas,

y lo mejor vendrá después,

una vez que baje la marea

será lo único que valga la pena,

llegarán las aguas del reencuentro,

no habrá quien reclame las horas muertas

cuando nos ahoguemos

exhaustos en las reconciliaciones.

Dicen que la vida…



Ella dejó más que un lugar vacío,

será porque nunca lo ocupó,

sangra a mares la herida

que nos duele clandestina,

dicen que la vida continua,

aunque intentemos ocultarla

bien sabemos que es mentira,

por no remar contra la corriente

censuramos el huracán,

el barco en llamas dentro,

la revolución de las entrañas,

el nudo gordiano en la garganta,

y todo a resultas de nada,

porque nunca lo hubo,

solo fueron acuarelas

del mejor cuadro que nunca empecé,

será que no lo pediste,

ni lo quisiste ver,

lo guardo, va a ser una obra de arte,

siempre fue igual,

una vez muerto el artista,

nace su mejor best seller,

me niego a morirme

para ver lo que sucede,

tendré que seguir vivo,

acostumbrarme a mirar de afuera

y a pensar lo que no se debe.


Al lado de quien…

algo personal...

Los polos opuestos,

según la teoría

dos extremos que se atraen,

nada tenemos en común,

¿cómo me pudo enloquecer?,

that is the cuestión,

¿quién busca su alma gemela?,

quizás algún desprevenido,

el futuro un mal augurio,

el mar planchado, un viento que no sopla,

la lluvia que no moja,

el fuego que no arde,

la calma chicha,

el ojo del huracán,

una aparente felicidad,

luego en la cama

una mente que vuela,

¿y que hago yo acá?,

el avión dejó el aeropuerto,

y tu cuerpo estará

al lado de quien

de seguro no debiera estar.


De tus secretos...


Quiero estar en todas tus conversaciones,

y mi oído no oye,

se esfuerza, te busca,

te mira, se arrastra,

necesita saber de tus secretos,

si estoy en ellos,

o me quedo al margen

de esa hoja que tanto escribí,

que no quiero borrar,

me duele leer,

tengo esa curiosidad inocente,

espero que algún día me nombres,

te refieras a mí

como tu amor imposible,

tu sueño lejano,

confesar tu ceguera,

pero no va a hacer falta,

no te preocupes,

nunca te quise molestar,

no hay que recuperar tiempo perdido,

nadie perdió,

no estuve triste,

esperaba que dejes

el ancla que tenias de mordaza,

no sientas culpa,

él sabe su nombre,

entenderá que el mundo

siempre se libra de un error.

De llamarme…

foto; Natus V.



No te preocupes por mí,

sé que no lo haces

con mala intención,

si no te dije lo que pienso

será que no tuve valor,

siempre estaré libre

aunque no lo esté,

pendiente a tu llamado,

pero tendré que dormir,

besar otras manos,

ocupar mi tiempo,

incluso ser feliz,

cuando lo consideres oportuno,

levantes la vista

y no me puedas ver,

sabrás donde estoy,

olvidaré mis pasos a tus ojos,

ellos sabrán mi camino,

será fácil seguirlo,

dejaré todo lo que no tengo,

lo que pueda tener

y lo que nunca he querido,

una palabra es suficiente,

me arrastraré a tu lado

si así lo prefieres,

del pasado sin preguntas,

no te apresures, no digas nunca,

aun no ha llegado el tiempo,

ya será mi oportunidad,

de volver a lo que quise,

de llamarme y me tendrás.

Mi silencio...


¿Por qué seguí insistiendo?,

nunca te quise responder,

o no pude, no lo sé,

tal vez preferí callarlo,

morir con mi secreto,

aunque ya lo sabias

nunca fue por mi boca,

si el pez siguió nadando

fue así porque lo dejaron,

te hubiera dicho

que no me resigno,

fue un sueño tan lindo,

a todos les hable de tus noches,

de cuanto quería compartirlas,

la forma en que tronaban tus ojos,

el quejido rutinario de las tardes

cuando tus labios dormían cansados,

de tu altura modesta sediciosa,

tus miradas vergonzosas

ocultando su destello tras mi espalda,

porque te encontré y no quiero perderte,

porque nunca quise cambiar,

y cambié cuando saboreaste mi nombre

silabeado en tu lengua homicida,

ya lo ves, hice un pacto con la dignidad,

me comerán las ganas por dentro,

cuando te mire no seré el mismo,

cargaré la cruz en mi silencio,

nunca mas sabrás que existo.

Ese día…


Miro a esa puerta que dejé abierta

y no entra más que el aire,

por miedo a la soledad

la cierro pero sin llaves,

intento distraerme y no puedo,

por mis ojos se sabe que espero a alguien,

por mi gesto dirán que nunca vendrá,

algún día llegará ese día

que escuche aquel ruido conocido,

por la ventana se anuncie una sombra,

y yo te estaba esperando,

no es nada que no avises

me gustan las sorpresas,

no te preocupes, tenia todo preparado,

para eso soy la salida de emergencia,

no es molestia que la uses mas seguido,

solo te pido un favor,

deja todo en orden cuando te vayas,

es que a veces te extraño demasiado

y no puedo esperar con dignidad,

me da por buscarte, llamar, preguntar,

desesperado miro las noticias

buscando signos de tu vida,

y no hay nada, vuelve la calma,

y cuando por fin me olvido

se te da por regresar,

adelante, te estuve esperando,

no me atreví a salir por si llegabas,

solo perdí unos años,

nadie los va a reclamar.

El que no engaña a un ladrón…


Me desespero y lo sabe,

si no lo sabe lo sospecha,

si no lo sospecha lo intuye,

y si está segura es maldad,

maldad por mirarme,

sonreír, acercarse,

respirar, haber nacido en mi vida,

regalarme su perfil,

permitir que me acerque

para luego tender la emboscada,

y huir por los bosques

de Sherwood como un tal Hood,

diferente es el caso,

ella no engaña a un ladrón,

juega con un desesperado

y no reparte el botín a los pobres,

se esconde donde no llegan las palabras,

si el árbol cae y nadie lo ve

dicen que no se ha caído,

el invierno rehúsa a marcharse,

lo siento en el viento,

por desgracia sigo en pie,

no me escucha cuando sufro distraído.

Del pecado...


Basta, ya no lo quiero más,

una, dos, diez veces,

hasta aquí llegué,

¿que hay en contra mía?,

¿por qué siempre es igual?,

si se trata de no desear

haberlo dicho antes,

lo arranco de mi cuerpo,

no lo siento mas,

pero el trato no es humano,

mostrar la comida a un hambriento

y sin mas al mismo tiempo quitarle el plato,

yo no lo acepto,

váyanse todos que estoy sufriendo,

solo una vez lo pido,

aunque sé que varias veces lo pedí,

no es justo si fui injusto,

¿esto es por mi vida al margen de la ley?,

la venganza no debe ser así

si lo que hice lo tengo que vivir,

¿habrá fin para la maldición?,

toma lo que quieras

si así debe ser,

pero no me muestren mas la fruta,

si Adán no pudo con ella

no me pidan mas que a él.

A mi no me daba lo mismo…

y lo peor es que fue cierto...



Que se termine la noche

que tanto soñé,

si terminas durmiendo,

te dio tanto sueño,

me encuentro a the wall,

dejé la almohada,

ocupó mi lugar,

si total te daba igual,

y yo sabía de sufrir

pero no debió ser así,

y no podía llorar

me quedaba dignidad,

la poca que me dejaste,

un nudo en el pecho,

el disparo no salió,

calibre treinta y ocho,

quedó para siempre

en lo que dice ser tu corazón.

Sin mirar…


Espero un gesto de complicidad,

que se cruce en mi camino,

me ofrezca su sonrisa,

un llamado aparte,

un guiño que me acerque,

una mirada furtiva,

una invitación secreta,

un llamado de su índice

cifrado en el código

que solo los amantes conocen,

esos que saben del miedo,

el peligro a ser descubiertos,

cuando todo alrededor es hostil,

los curiosos abundan,

y esa seña que tanto esperaba,

el mensaje en un papel,

dos palabras por e-mail,

“yo me voy y me sigues en segundos,

con correcto disimulo”,

y luego sobreviene el reencuentro,

el placentero, el clandestino,

“no lo aguanto, quiero un beso”,

que todos desaparezcan,

queden solos nuestros ojos,

pero no, me doy cuenta que te vas,

y te fuiste sin mirar.

Te oí respirar...


De haber podido saberlo

me hubiera quitado el corazón,

salía despreocupado

como en una noche templada,

sin abrigo que me proteja de tu frío,

dejarlo solo en un rincón,

sobre la mesa, dentro de la heladera

un rato antes de conocerte,

pero lo que fue ya es tarde,

el pasado es futuro

y no podemos arreglarlo,

parece que donde hubo latidos

hay una especie de capricho,

si te molesta no lo llamo amor,

ahora estoy perdido,

no puedo quitarme tu boca de encima,

no hay luto que guardar

porque nunca estuviste viva,

no demostraste sentimientos,

solo te oía respirar,

la solución es simple,

reemplazarlo por una maquina,

y a ese rojo sangrante

olvidarle en cualquier esquina,

con la promesa de volver a buscarlo,

cuando distraído no mire

sin darme vuelta empezar a correr,

y todo lo que fue tuyo

que se muera de una vez.

Mientras haya luz...

Pensamientos de oficina...



En su trono,

detrás del ordenador,

en ese rincón

donde tanto miro

cuando parezco distraído,

mis ojos iluminan,

imaginan un futuro

donde casi soy feliz

de solo mirarla,

pero el instante se acaba,

temo que me descubra

espiando cuando respira,

bosteza, piensa, escribe,

se enoja, tranquila,

me rechaza, me miente,

mientras haya luz hay esperanza,

mientras haya sueños

no duermo.

Mis labios me reprochan,

mi lengua quiere hablar sola,

confesarle en un segundo

que la quiero para toda la vida;

“no me importa que hoy no me quieras,

cuando te decidas

yo puedo siempre,

son tuyas mis noches y mis días,

mi alma, lo que no tengo, lo que te daré,

perdón por molestarte,

solo necesitaba hacértelo saber.”

EL 14 de febrero....


El catorce de febrero
un mes en el que no creo,
maldito Valentin;
¿quien te pide lo que no tengo?
Me mira y se va de su mano,
que se muera el enamorado,
si total a mi me da lo mismo,
siempre es con otro,
nunca conmigo.
Un invento imperialista
se rie de nosotros,
Macdonalls, Santa, la baguet,
todo de afuera,
on strike, estoy en huelga,
al diablo cupido,
tengo una idea para tus flechas,
si te cruzo te mato,
si no es con ella no quiero,
que llegue el quince de febrero,
que la iglesia se quede sin un santo.

Ilegibles…

¿Que era lo ilegible?, ¿te acordas natu?, viste que pude...




Esos ojos se tornan ilegibles,

bajaste las persianas,

ya no hubo sentimientos,

y tu boca no hablaba,

siempre fuiste una experta

en eso de echar culpas,

eran todas ajenas,

tus lagrimas convincentes

un derrame bipolar,

actuando al pie de la letra

la falsa historia oficial,

solo dos saben que no es cierta,

uno que la sufrió,

tu vida un culto al desprecio,

y cuando pude que eso no iba mas,

tu orgullo orgulloso no quiso

desprenderse del juguete,

un tal ego nunca pudo entender,

la nena que siempre ganó

tuvo que morder el polvo

de quien un día dijo no,

no lo puedo ocultar,

dista de ser una confesión,

tampoco suena la venganza,

aunque no lo puedas creer

quien salio perdiendo fui yo.

Tu boca de encima...



Que no se termine este momento,

yo muero y me quedo dentro,

con tu boca pegada a mi oído

confesando que ansiabas a mi cuerpo,

no imaginabas que fuera tan linda

la charla de tu piel y mis manos,

para eso debimos esperar tanto,

sin espera no tendría sentido,

se degusta mas la ausencia,

no muta en costumbre el deseo,

no dejemos que llegue ese día,

que mirando juntos al vacío

añoremos esas noches

que nos veíamos lejos,

contando los días,

deshojando el recuerdo,

embargando futuras promesas

con tal de volver a vernos,

y mirando por la ventana las nubes,

como si habláramos,

esperando el reencuentro,

liberar el instinto asesino,

planear el crimen perfecto,

vivir dentro de lo que somos,

nadie podrá identificar

cual es tu cuerpo y cual es el mío.



Leer al dorso...


Debió haber habido una advertencia,

el creador piadoso de los hombres

en un acto de misericordia

hubiera escrito al dorso,

allí donde mas prometen tus ojos;

“tanta belleza debe ser usada

por dios con moderación,

contradicciones varias,

una de ellas el olvido,

esperar, siempre esperar,

la ansiedad en un llamado”,

por desgracia no pude leer nada,

me perdí en las virtudes aparentes,

luego llegó la sorpresa sin remedio,

el mapa sin dibujar,

y yo que creí haber encontrado el tesoro

nunca supe su final,

si en realidad existía

o fueron espejitos de colores,

una vez que pagué la cuenta

no dejo ni una propina,

lo que había se lo llevó,

no te equivoques, no tengo reproches,

todo lo acepto si algo puedo ver,

no pido demasiado,

un tiempo prudencial,

una mueca de cariño,

que seas mía un tiempo

aunque en realidad nunca estés.

No supe con qué...

Horrible, nunca la pase tan mal...


Te quería sonreír,
solo eso pedía,
y me lo negaste,
no supe decir entendí,
nunca dormí con el verbo
del fucking preguntar,
por miedo a enterarme
de lo que no debia,
solo una sonrisa
para mi era vida,
y lo sigue siendo,
cuando me acuerdo de aquel clima,
que luego vino el invierno
y no hubo como echarlo,
ni con amenazas de primavera,
el frío fue eterno,
estaba desnudo,
lloraron mis huesos,
fue tan profundo
que no supe decirlo,
tenia esperanzas,
fe, tal vez eran ganas,
de que seas lo que fuiste,
y yo que te perdí,
debí esforzarme,
hacer lo que no supe con qué.



Lo que imaginé...


Cuantas ganas de tus ganas,
ser quien las motive,
que me busques y me encuentres,
en tus manos elijo perderme,
ser la boca en tus palabras,
la caricia en tus cabellos,
la mirada que me busca,
y yo diciendo “si, quiero”,
solo tienes que decirlo,
en un secreto hacérmelo saber,
te juro que allí estaré,
donde quieras, como sea,
yo te espero donde siempre,
que será donde me llames,
ya sabrás lo que imaginé.


dios y el diablo...

para Angelina, ya sabré cual de los dos es...





Me desperté en medio de la noche,
estiré mi brazo, miré
y estaba solo,
en el desconcierto del sueño
te empecé a buscar,
un frío desierto a mi lado
se extendía con aliento a Siberia,
me acordé de dios y el diablo,
divertidos pasados de copas
jugando a los dados,
estábamos juntos,
nos reíamos, me querías,
planeábamos caricias,
pero alguien me despertó de un baldazo,
quien fue no lo sé,
quizás fueron los dos,
ambas caras son de maldad,
una es el deseo,
la otra resignarme a lo que no esta.

En el mas allá…



Incluso sabiendo que no fue así
escapé a explicaciones funestas,
arme mis valijas, que no existían,
y partí cargado de incertidumbre,
prima hermana de la resignación.
Tus dudas, palabras y silencios
intentaron consolarme,
diciendo que tal vez fuera el tiempo
el que hiciera cambiar tus pensamientos
y volviéramos a estar juntos,
pero yo sabia que eso no estaba bien,
busque mi dignidad en algún placard,
me sorprendió que pudiera encontrarla,
cuando el amor se llena de preguntas
es porque el fuego se extinguió,
y por mas reflexiones que forcemos
una vez que se fue ya decidió,
todos los intentos están de mas,
es preferible llorar en soledad
a que por lastima nos acaricie
pero su mirada este en el mas allá
.

La mujer perfecta...

se llamaba Mía...




¿Cuál es la mujer perfecta?,
varias veces la vi
pero ella me esquivó,
ya no la tengo que buscar,
lo cuento porque no es un secreto,
ella sabe como es,
lo que siento suena así;
la que con una mirada
te puede empujar
mas allá del border line,
la frustración, el llanto contenido,
las caminatas sin fin,
intentar llegar a cualquier lado,
solo se trata de pensar,
olvidar, pretender que el tiempo pase,
porque ella ya pasó,
tras su estela tropezamos,
de rodillas intentando no caer,
ya es tarde, no me despierten,
aunque no este conmigo
¿quién me quita lo que vi?,
es mía aunque no lo fue,
cierro los ojos, ya todo imaginé,
me queda la vida,
a su lado será vivir.

Cuando te miro…


Cuando te pienso guardo el secreto
de mis manos, el deseo, de tu cuerpo,
tu solo rumor me roba un suspiro,
me resigno, no te miro, es solo mío.
Cierro los ojos es como en un sueño,
es que aunque no te vea yo te veo,
si un segundo el mundo se quedara ciego
seria nuestro encuentro perfecto.
Hubo ilusiones y en todas te bese,
el problema es que lo ignoras,
y sigo en la puerta sin golpearla
por miedo a que nadie la abra,
tomo asiento aguardando a que salgas,
que debo esperar es todo lo que dices,
no lo entiendo y me quedo sin palabras;
¡cuánto te extraño!, aunque nunca estuviste.

Para que las guardes de por vida…




Te escribo estas últimas líneas,
nacidas del desvelo,
del deseo, de la abstinencia,
para que las guardes de por vida
y me creas que te quiero,
es verdad que solo son palabras,
las hubo, las hay, las habrá,
tu eterna desconfianza,
el “todos dicen lo mismo”,
y eso que todos no pasan mis noches
imaginando lo que seria,
inventando historias, situaciones
que nunca ocurrieron,
y quizás que nunca lo serán,
me basta con que sepas
que no endulzo tu oído,
y hasta cuando me enojo
pienso en abrazarte,
escuchar tus maldiciones
reprochando mis dudas,
que no son tales,
te diría que empeño mi vida
por un respiro en tu cuello,
que me acaricies el pelo,
y me digas dulces sueños,
en la cama te espero…



El arte…



Has venido a estar
en lugar de todas las artes,
unas manos te han creado
a semejanza del deseo,
del luto, el azar, el hielo,
los dientes y el disimulo de tu boca
jugando a la escondida con tus labios,
lagrimas de una poesía
en fuga de las noches de un tintero,
que llora en su tinta
el dolor de no haber olvidado.
El pecado en la pintura de tus senos
tras un marco genocida,
el cuerpo del delito
disimula el miedo en tus pupilas,
la locura en tus cabellos,
la música de sus cuerdas
es el canto de sirena,
atrae, envenena, es suicida,
los cuentos y tus risas,
un misterio que ni un Van Gogh imagina.


La senda del deseo…

para una flor...



Y yo que no creía en milagros,
respiré profundo, cerré los ojos
una, dos, mil veces,
reteniendo la imagen
que en secreto robé,
atesoré esos segundos
sabiendo que jamás lo olvidaría,
aunque nunca sucedió
mis manos ansiosas se relamían;
bajar con mi dedo por tu espalda,
despertar el dormido escalofrío,
que ronronees como una gata,
pervertir tu sudor con mis besos,
derrapar por la senda del deseo
hacia el fin de un destino sin mundo,
matarte en venus sin ser asesino,
profanar la tumba donde se esconde el sol,
conquistar el monte de tus gemidos,
provocar sonrisas alucinógenas,
no detenerme hasta que lo pidas por favor,
y aun así no alejarme de tu cuerpo,
estimular el dialogo furtivo
de la piel y sus palpitaciones,
cuando agitados llegue el reposo
entre el placer y la campana
que anuncie otro round de la contienda,
como un sueño nuestras noches en vela.





La mano de los enamorados…


Gracias a ella descubrí una clave,
un código, un deseo, una forma de ser,
un secreto milenario;
me propuso imaginar un mundo
escondido, ajeno a la rutina,
que dejemos olvidados
los abrazos, los ojos, los aromas,
los pies, los dedos, la coquetería,
la ropa, tus usos, mis costumbres,
en el que vivamos acostados,
cultivando nuestra tierra
con caricias donde nadie nos mira,
donde solo usaremos la lengua
que es la mano de los enamorados.

UN BESO...


Un beso es mucho más que eso;
es la fruta que provoca,
la serpiente que nos mira,
es la noche sin regreso.
Tentación de lo imposible,
es el quiero mas el puedo,
es el día sin las horas,
es el agua en los desiertos.
Son preguntas sordomudas
cuando no hay que decir nada,
es un paso a la locura,
es el pan de los mendigos,
es tu risa que he soñado
desnudándose en mi boca.
Es el tiempo que no gana,
es decir lo que se siente
sin palabras que nos mienten.
Son las ganas en la almohada,
es dormir siempre despierto,
es vivir de fantasías,
es hablar con la mirada,
es morir y no estar muerto.

Ya no hay nada…


Es duro sentirse prisionero,
tengo derechos por ser humano,
vas conciente del mal que produces
y sonriente es lo que mas te divierte.
Aunque me cueste quiero dejarlo claro;
mis ojos me pertenecen pero se fueron
tras tu espalda en un viaje de ida,
no dejo de mirarte y eso no es bueno,
tu belleza es una maldita adicción,
busco recuperarme pero me pierdo
en tu indiferencia que me quita el sueño,
no te pido que me devuelvas lo que es mío,
no resisto el tener que ser sincero,
los sentidos no me sienten, solo duelen,
deja de mirar que ya no hay nada,
no te doy el corazón porque me muero.

Quisiera elegir...


Fue un tiro por la espalda,
como un perro que busca su cola
al darme vuelta te veía,
por favor, te pedía más morfina,
la herida sangrante allí seguía
dolorosa, profunda, escondida.
Si, preferí ocultarla,
aunque nunca pude elegir,
ya que curarla me era difícil
aprendí a vivir bajo su peso.
Lo más terrible fue la impostura
por vergüenza, por temor
ante la gente que pregunta,
así fue creciendo la devoción
a la diosa de los cambios,
de los aires, del clima,
la ilusión, un milagro,
o que al menos cambie yo,
todo es poco si el fin es estar juntos,
lo sé, ya no se cumplen ciertos sueños,
tu tren ya ha olvidado mi estación,
me enseñaste lo que es nada,
sin embargo te confío,
no aprendí y sigo herido,
es tu boca la que ansío,
es tu sonrisa que me embriaga.

Sin más…


Por no derramar del vaso
intente olvidar que fuimos,
pero rebalso el cristal de los ojos
y las mejillas sirvieron de ruta,
los labios sintieron su paso,
donde siempre abundaron tus besos
un destello salado los mordió,
y de allí sin mas al vacío,
que es como he quedado yo,
en caída libre,
esquivando tu suela,
de un momento a otro
esperando el golpe fatal,
de gracia, que no es comedia,
sino que marca el final,
por favor, que sea sin capucha,
al verdugo lo prefiero sincero,
y mas si se viste con tus dedos.

Lo que escondo...


Sin tan solo fueran tus miradas
que me atraen, me dejan y me olvidan,
si el perfume supiera de mudanzas,
en mi cama es un recuerdo tu venganza,
si el tiempo no girara a tus caprichos,
las agujas, los relojes, tu fastidio,
si la dignidad no fuera mi utopía
y quisiera poder decirte basta,
si no manejaras mis pesadillas,
mis deseos, mi cielo, hasta mi infierno,
si tu lengua no supiera como lanza,
si tu amor no seria mas que un sueño,
si tuviera de donde sacar fuerzas
mi vida no seria a tu manera,
ya es tarde, mejor es que me duerma,
y disfrute lo poco que me quieras,
si tan solo supieras lo que siento,
por qué miento, lo que escondo, como lloro.




¿Será?

Prometí y cumplí, espero que te guste...



Un enojo a kilómetros de distancia,
fue tan fuerte que olvidé que ya no estaba,
no la vi pero adiviné su retrato,
mi recuerdo no entiende de arrebatos,
¿será que aun la siento tan cercana?,
hasta temí que nunca me perdonara
condenando al olvido las palabras;
labios que juraban indignados,
las pestañas tan largas y cerradas,
en tu ira que bien sienta la belleza,
reprochaste que no viaje al fin del mundo,
al oeste apuntan tus sentidos,
no crees que pueda darte una sorpresa,
estar separados es un cuchillo
y si no lo tomas por el mango
fue porque así lo quiso el destino,
ya lo olvidé, sin rencores, te perdono,
que duermas bien, tu problema es el mío,
tu castigo será soñar conmigo.

Si estas…


Si estas lejos deseo saberlo,
dame esa oportunidad al menos
de elegir ser uno que se sabe ser uno mas,
nunca pregunté hacia donde iban tus pies,
gasté mi suela hasta quedar descalzo,
es que tus pasos eran más largos
y en el horizonte brillaba tu piel,
fue tu espalda por la que nunca resbalé,
desde allí comenzó mi decadencia,
me detenían tus tempestades,
de la calma al viento
del tifón a la inocencia,
las toleraba por mas que inexplicables,
mis caricias siempre fueron de tu pelo,
el rumor de tus olas predicaban el adiós,
tus labios acentuaban mi dolor,
el insomnio de tu pubis me escapaba
contando historias de terribles fantasmas,
decidiste mi vida con dados marcados,
aunque tus ojos nunca me tomaban en serio,
no miraba, solo quise estar a tu lado.

Me pasas que no estas…



No gracias por el momento,
me han quitado hasta el sombrero,
son dolores que no duelen,
necesito tu veneno.


No lo entiendo y sin embargo me arrepiento,
resigne lo que no tengo,
no es lo mismo si no pienso donde vas,
¿quién me dice que tu herida no es fatal?


No es delito vivir tras un sueño,
no es mi asunto que el cielo sea negro,
no hay consuelo que entienda mis mañanas
si mis ojos ya no lloran por tus besos.

Busco el sol donde fueron tus palabras,
no me importa que me digan que esta mal,
ya ha pasado el minuto de silencio,
nadie lo entiende, me pasa que no estas.


Si tu sombra…


Si tu sombra supiera como te extraño,
si tus manos leyeran el braile de mi piel
no hubiera sol, luna ni días nublados.
Si tu cuerpo sintiera lo mismo que el mío;
la mitad, un pedazo, al menos un poquito.
Si escucharas los ladridos de mi alma,
si tus ojos conocieran la piedad
de mi llanto, de mi luto, del pecado.
Con la incertidumbre de saber que no lo sé
serán noches, horas, días, semanas,
cuando recuerdas estar a mi lado
el olvido me tienta y no le presto atención,
aunque me abraces sin mirar mi amargura
mi destino oscuro siempre fue claro
mi condena susurra que soy tu pasado.

¿Que me ha quedado?



¿Qué me queda de aquella enfermedad?,
que se fue sin desear que se me aleje,
que llegó sin saber que me haría daño;
el deseo de desear que no termine,
unas piernas que caminan sin su par,
los sentidos que anhelan ser oídos,
unas manos que olvidaron su utilidad,
el recuerdo acechando tus caricias,
el respirar de unas frases en secreto
en mis días a tu lado que no fueron,
la soledad a oscuras que mal sienta,
la necesidad de sentirte a mi lado,
un abrazo que se ha quedado sin razón,
unos labios que se niegan a besar,
han probado la cura que no esta,
de tus dedos que dormían esas aguas
cuando mas alborotadas acechaban,
hoy me muero por volverme a enfermar
de tu cuerpo que es el mío y es igual
a la vida que si estas lejos se me va.

Cuando estés conmigo…



Cuando estés conmigo
tu sonrisa será
el único brillo que me entienda,
la soledad no será tan solitaria,
será donde tu lo quieras.
No tendrás porque explicarlo,
siempre será la vez primera.

Pero, cuando estés conmigo
mis ojos nunca estarán durmiendo,
descansaran besando su sueño
con tu imagen bien abiertos.

Sí, cuando estés conmigo
no habrá mas llaves sin puertas,
mi paz será luchando tu guerra,
serás mi ángel cuando ya no me quieras.
Saciaré tu sed de venganza,
quedará tu marca en mi almohada.

Y, cuando estés conmigo
seré uno mas de tus rehenes,
se hundirá la propiedad privada,
porque mi vida…,
ya no será de mi propiedad.
No tendré mas esperanzas,
se habrán ido
en cada uno de tus suspiros,
si es que no me olvidaste,
y deseas lo mismo
para cuando estés conmigo.


Por mí volviste…

espero que se entienda...


Voy a describir un momento
y quizás coincida con un lugar,
pero ella no esta
y el tiempo se ha ido,
y yo que no sabia lo que era extrañar
lo he aprendido de una forma brutal.
Necesito volver por solo un segundo,
mirar para nunca dejar de soñar,
recordar lo que nunca le pude decir,
el reojo aliado del disimulo
me ayudo a que pudiera espiar;
tus pestañas bailando,
juro que hasta podían hablar,
el humo del cigarro que te permití,
mi nombre en tus labios que bien suena,
tu risa en mi oído fue demasiado,
tus ojos diciendo que vaya despacio,
el reloj que nunca supo de amores
nos presentó a su amiga la despedida,
fue difícil pero debimos aceptarlo,
aprender a vivir separados,
todas las noches regreso al mismo rincón,
por si te has olvidado
y por mi volviste a vivir de mis manos.

Si me dices…



Si me dices que no hay más
no buscaré en el fondo,
no daré vuelta el vaso,
me resignaré a lo que decida tu suerte.

Solo si me dices que ya ésta,
que no hay amor, locura y ansiedad
en esos momentos en que no nos vemos,
que estamos separados,
que no nos queda mas que el viento.

Solo si me dices que no piensas
cuando estamos en camas que no miran,
cuando nos acarician otros dedos,
y un refusilo de mi recuerdo
no te recuerda lo que fuimos.

Si me dices que tu pecho
no desea ser el mío,
aquel calor que tuvimos
sin preocuparnos por el frío.

Solo bajo esas condiciones
tomaré otros caminos,
con dolor, sin pensar, sin esperanzas,
sin desear ser tus latidos.






Volver a creer…


No llores que así secas al mundo,
dulzura que no debe ser derrochada,
escondes la agonía tras un muro
secreteando al oído de tu cama.
Ahogas el sueño en un mar profundo,
lagrimas que nadie las merece,
cuando intentas sonreír esta oscuro,
es un triste susurro.
Al ver tus rasgos marchitos sin rumbo
se derrite hasta el corazón mas duro.
Robarte una alegría por tu llanto,
mi anhelo es estar juntos,
por dios solo un segundo,
me haría olvidar que fui olvidado,
volver a creer, sentirte un milagro.

Había algo…




Había algo en sus ojos que asustaba,
un fuego en su mirada que advertía,
prometía y seguro que mentía,
con su beso el recuerdo se olvidaba.

Donde su boca el llanto sonreía,
en su olvido la muerte se tentaba,
en sus noches el diablo la buscaba,
en sus manos el niño se dormía.

Un iluso de ilusión la esperaba,
inconsciente de inconciencia la quería,
con vergüenza en los rincones la lloraba.

Al remedio como un loco resistía,
la pena con ternura me abrazaba
susurrando que nunca seria mía.

De rodillas…


No volveré de rodillas,
aunque lo haría otra vez,
nunca oirás mis lamentos,
son de hoy, de mañana y de ayer,
no te pediré ni un vaso de agua
aunque me muera de sed,
ya hasta grito susurrando
y lloro sin lograrlo,
te has llevado hasta mi piel,
maldito hechizo que provoca
a los amantes sin su amor,
ya no encuentro el regreso,
la luz me lleva siempre a tus pies,
es un túnel muy estrecho,
el contacto con tus besos
a cualquiera puede enloquecer,
es que nunca pude evitarlo,
y ya no soy quien para olvidarte,
estoy condenado, no puedo escapar,
desde tu primer caricia
hasta tu ultima maldad,
por tu mirada todos me reconocerán.






Cuando te sueño…


Me preguntaste cuanto te pienso,
y no pude ser sincero
por miedo a que no me creas,
pasa que estas lejos
y no quiero dar lastima,
pero tu perfume me persigue,
aunque hace tiempo que no lo acaricio
mezclado con saliva, sudor y tus dichos,
claro que no fue solo mío,
pero eso a mi no me importa,
bajo tu reinado yo fui rico,
sobraban tus suspiros,
eso con dinero no se compra
y si no pregúntale a mis oídos
que como un perro a su dueño lloran.
Te diré cuanto te pienso;
desde que me levanto
hasta que me acuesto,
pero lo mejor es cuando te sueño.
* para Angelina, ¿y qué? *

Tú y yo…


Todo sobra alrededor,
que desaparezcan todos,
que suceda lo peor
con tal que estemos tú y yo…
(mi boca poseída susurro).

Pero ella jamás se despidió,
su última imagen cuando me besó,
sus ojos de duda en el ascensor,
y esa maquina maldita la secuestro.

No creo que haya sido un tibio adiós,
me consuela pensar en su resignación,,
evitando así que suframos los dos,
y la sombra de lo que fue no pasó,

La distancia altanera cegadora,
no pudo brindar por su victoria,
por culpa del amor que se entrometió,
y los únicos culpables
somos para siempre tú y yo.

Mi mundo…




Volví una noche al barrio del olvido,
escapé de tu mano y no he dormido,
padeciendo a tu mundo que me aleja,
tu sonrisa fue un sueño y un castigo.

Dulce cuando llama y se aleja,
mi mundo alrededor de tu ombligo,
convéncete me tendrá de ciudadano,
te secuestraré, y no admito quejas.

Dudo de donde vengo, se a donde iras,
hasta no cumplirlo no me detengo,
mi consejo es que armes las maletas,
me perteneces, en eso no hay acuerdo.

Nunca puede ser mejor…


Tus muecas disfrutan el anarquismo,
tu cariño un arma de doble filo
nunca mira si estoy vivo,
desde tu boca ya no soy el mismo,
tus sentidos son mi diablo opresor,
un pecado y divina tentación,
la locura y el remedio que no cura,
te amo aunque voy hacia un abismo,
y camino con temor
ya vendí hasta mi perdón,
el que nunca existió,
el que nunca me importó,
no sabiendo que es peor,
si quererte rehusando el exorcismo
o adorar al creador,
olvidó el pecado y la religión,
y si sufro tanto estando a tu lado,
lejos de ti nunca puede ser mejor.

Para que no te pierdas…


Lo repetí hasta el cansancio
(deseando que no suceda),
si es que tanto te gustaba
vuelve a lo que era tu vida,
olvida que nos conocimos,
bebe del vino de la rutina,
pero si en sus brazos lloras
y piensas que fui tu pasado,
cuando tus ojos no le pertenezcan
descubres que sigues pensando en mi,
escapa de su lado y no vuelvas,
yo siempre dejaré mi puerta abierta,
y en las noches encenderé una vela,
síguela, por nada te detengas,
es mi alma que hará que no te pierdas.

Un alma que aún respira…


No hay dolor que explique una mentira,
no hay religión que entienda mi pecado,
no hay adiós que valga una despedida,
pagué el castigo sin ser condenado.
No hay mañana que se olvide de esa noche,
si no olvido se me olvida que te olvido,
no me digas que siga con mi vida,
no hay mirada que mire lo que pienso,
no son besos si no salen de tus labios.
No hay futuro sin vivir en tu pasado,
sin tu brillo, sin tu ángel, sin tus alas,
voy cayendo, estoy perdido, no lo quiero,
diste por muerta a un alma que respira,
perdí, nunca lo dije, hoy lo siento,
como te odio, extraño y cuanto te espero,
no te preocupes que no habrá ruegos,
solo digo que lo dicho no era cierto,
mi corazón palpita mudo, sordo y ciego,
maldigo el misterio que impide ser sincero,
que aleja a los amantes por palabras que no fueron
.

Te extraño…



Te extraño;
Mis mentiras añoran tus verdades,
mis abrazos extrañan a tus manos,
mi boca para siempre será tu boca,
mi camino no es el mismo sin tus pasos.
Te extraño;
tu renuncia, el quedarnos con la duda,
y mis ojos son ajenos sin tus labios
rememoran la calma de tus noches,
están muertos, son dos puntos solitarios.
Te extraño;
la sombra de tu ausencia me provoca,
siento que muero, no puedo, sigo vivo,
me resisto a naufragar en el olvido,
mi corazón me reprocha cuando río,
y cuando duermo lo único que sueño es contigo.

No me escuches…




No creas en lo que digo,
no me escuches, intenta olvidarme,
te lo juro, yo nunca lo haré,
siempre soñaré contigo,
y si mis palabras te molestan
en secreto con la luna hablaré,
mi único consuelo es saber
que cuando sola la mires,
en su cara te acuerdes de mi,
y ella buscará tu oído,
susurrándote mi sufrir,
para que nunca jamás me olvides,
porque yo no puedo vivir sin ti.

Necesito respirar…



Y sigues clavando el puñal;
cuando sientes que me recupero,
que voy tomando vuelo,
reapareces de las sombras,
allí donde me oculté,
y remueves esa herida
que nunca se ha cerrado,
tu sonriente, yo moribundo,
esas manos que eran mi vida,
me desprecian y me olvidan,
por favor no vuelvas mas,
déjame necesito respirar,
si estas cerca no resisto,
soy suicida, a tus pies estoy,
si te vas apunta al corazón,
no lo necesito, no lo quiero,
ya era tuyo desde que te vio,
no temas, resistiré,
ya lo hice aunque no sé para qué,
cuando vuelves sé que no vas a volver,
a tu lado prefiero la soledad,
porque tras la tensa calma
tu vacío es como el ojo del huracán,
como te extraño a nadie le puedo explicar,
me tienta la muerte cuando no estas,
el que no te conoció jamás lo entenderá.



* - Para Angelina, post morten - *